Sistemas frágiles vs sistemas antifrágiles
Serie: Arquitectura operativa para empresas de servicios.
Artículo anterior: Por qué las empresas pequeñas son frágiles.
Hay sistemas frágiles.
Ya lo contaba hace unos días: no es la primera vez que me encuentro con empresas donde está Paco el de los Excels. Esas en las que si Paco se va o se toma unas vacaciones, o le están friendo el teléfono o la empresa sufre de lo lindo para cualquier mínima incidencia.
Estoy seguro de que esto os suena. Lo habéis vivido o lo habéis visto en empresas de vuestro entorno.
Eso es un síntoma claro de empresa frágil.
Todo está en la cabeza de Paco, que puede ser fundador de la empresa, y por lo tanto ser uno de esos talentos con los que la empresa puede contar 24x7 (por desgracia para Paco). Pero puede ser que no lo sea, y ahí ya la fragilidad se convierte en riesgo mucho mayor. Aquí lo mejor es tener a Paco entre algodones, no vaya a ser que un día acabe hasta el copete y lo mande todo a freir espárragos.
Y es que el punto no es si tenemos a este señor explotado (que también), si no si la empresa se puede permitir tener un recurso que haga de cuello de botella de una manera tan descarada.
Hay sistemas resilientes
Lo voy a poner lo más sencillo posible, y es siguiendo el camino de Paco. La empresa ha conseguido que Paco le enseñe a María todo lo que sabe. Se está jubilando el hombre y alguien tiene que tomar el mando de las cosas importantes.
Pura resiliencia. La empresa durará otros 10 años más haciendo las cosas de la misma manera. En el mejor de los casos.
Resistió el golpe de la jubilación de Paco y volvió al sitio donde estaba.
Es habitual poner el ejemplo del muelle, pero yo cada vez que escucho hablar de resiliencia me imagino siempre el saco ese que sirve de sparring (perdón a los pugilistas, no me conozco la terminología exacta y seguro que estoy metiendo la pata). El saco recibe los golpes y vuelve a su estado original.
A mi no me suena bien convertirme en un saco de sparring.
Y hay sistemas antifrágiles
La idea es simple. Y no la entendí leyendo a Taleb. La entendí yendo al fisio.
Sí, puede parecer raro. Hace unos meses me diagnosticaron rotura de ligamento completa en el tobillo, con algunos detalles divertidos adicionales. A mi, que no soy un deportista profesional, ni mucho menos, pero me gusta jugar un par de veces a la semana al fútbol sala con mis colegas.
Los primeros fisios a los que fui me guiaron por las vías tradicionales: camilla, punción seca, masajes, ... mierdas. Y meses sin poder jugar porque me seguía doliendo el tobillo nada más que con pensar en caminar fuertecito. Parecía que el walking fútbol iba a ser lo más a lo que podía aspirar.
Unos fisios diferentes me cambiaron la perspectiva. Promulgaban la fisioterapia antifrágil. ¿Por qué proteger la parte frágil del cuerpo que te limita? En lugar de eso, aprender a utilizar otras partes del cuerpo, reforzar musculatura alternativa con el estímulo adecuado, para que las partes frágiles dejen de ser cuellos de botella. Para que la fragilidad no te impida continuar creciendo. Eso es antifragilidad.
¿Acaso no puede esto aplicarse a una empresa? ¿Acaso no es Paco, en cierto modo, un ligamento sobreesforzado que puede romperse en cualquier momento?
Yo he vuelto a jugar al fútbol. Dos veces por semana.
Estoy dispuesto a ser una persona antifrágil.
Y mi empresa también.
Si quieres que la tuya también lo sea, dame un toquecillo.
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